Conocé las increíbles estatuas fantasma del Castillo Vezio en Italia

Situado sobre el lago de Como, el Castillo de Vezio alberga una exposición en constante cambio de figuras fantasmales: esculturas de tamaño natural que parecen flotar entre mundos.Cada verano, los visitantes crean estas misteriosas formas con gasa y tiza, dejando tras de sí guardianes espectrales que vigilan el lago en silencio.

A medida que el otoño da paso al invierno, los elementos recuperan estas frágiles apariciones, garantizando que cada estación sea única. Esta efímera tradición transforma las ruinas medievales en una mezcla de historia, arte e imaginación de una belleza cautivadora, donde cada visitante deja una huella fantasmal en el tiempo.

Construido en el siglo XI, y mirando desde un promontorio el pueblo de Varenna y los paradisíacos parajes del Lago Como, en el norte de Italia, se encuentra el antiguo Castillo de Vezio, antiguo puesto militar de origen medieval construido por la reina lombarda Teodolinda para defender y controlar el lago y los pueblos circundantes.

La historia del castillo Vezio está íntimamente ligada a la de esta monarca lombarda, quien vivió y murió en el lugar. Una conocida leyenda local, de hecho, asegura que en las noches sin luna todavía puede verse el espectro de la reina Theolinda deambulando por los pasillos o los jardines del castillo.

Por lo pronto y como representación física de esta misma leyenda, en los mismos jardines y balcones del castillo Vezio los actuales administradores del lugar han instalado unas impresionantes esculturas de fantasmas en yeso y papel maché, tan altas como la estatura de un hombre. Espectrales y artísticas presencias que suelen impresionar a la mayoría de los turistas que llegan anualmente al lugar, otorgándole al castillo y sus inmediaciones un intrigante aire de misterio.

Los fantasmas de Vezio son esculturas de yeso hechas por los encargados del castillo cada año. Los turistas se ofrecen como “moldes” voluntarios para que les coloquen yeso, que se utiliza para crear estas figuras fantasmales. Luego se dejan a la intemperie durante todo el invierno hasta que son destruidas, con lo que comienza una nueva temporada y los fantasmas se vuelven a producir. Estos fantasmas son una de las mayores atracciones del castillo, pero ¿por qué están en los terrenos y qué representan?

Todo está relacionado con una leyenda sobre por qué se construyó el castillo en primer lugar. En 1779, Anton Gioseffo della Torre di Rezzonico publicó un libro titulado Larius. En él, menciona que el castillo fue construido gracias a los deseos de Teodolinda. Esta mujer era la reina de los lombardos, el pueblo germánico que gobernó esta parte de Italia por varios siglos. Se dice que pasó los últimos años de su vida en la zona y deseaba dejar una iglesia y un oratorio con un campanario prominente como parte de su legado.

Aunque eso nunca sucedió, la leyenda dice que su corazón y su alma están enterrados dentro de los muros del castillo de Vezio y que su alma vaga por sus pasillos en las noches sin luna. Las esculturas de yeso son una representación física de esta leyenda que sin duda se suma a la belleza y el misterio del castillo.

Si quieres verlos en persona, el castillo de Vezio está abierto desde marzo hasta principios de noviembre.


Un observador silencioso del lago de Como

Una figura fantasmal se inclina hacia delante contra una barandilla de piedra, contemplando sin cesar las aguas del lago de Como. La tela blanca y ondulante, moldeada por el tiempo y el clima, da la impresión de un alma perdida, congelada en su sitio.








Una presencia inquietante en las ruinas del castillo

Sentada al borde de un antiguo muro de piedra, esta escultura espectral parece sumida en sus pensamientos, mimetizándose con el entorno medieval. Su rostro hueco y su tela drapeada crean una presencia inquietante, casi realista.


Guardianes de Vezio

Una de las muchas figuras fantasmales que se encuentran dispersas por el Castillo de Vezio, esta estatua parece estar de guardia, con su figura sin rostro vuelta hacia el horizonte. Con el tiempo, los elementos la erosionarán, dejando solo un recuerdo.


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